En un estudio de pacientes con obesidad severa programados para someterse a cirugía para perder peso, aquellos que eran físicamente activos tenían menos probabilidades de sufrir depresión en comparación con los otros pacientes que eran sedentarios.
La actividad física también mostró una reducción en la probabilidad de que estos pacientes pudieran necesitar antidepresivos o consejería para la depresión o la ansiedad.

ejercicio obeso

Según reveló el estudio, no se necesita mucho ejercicio. Tan sólo ocho minutos de actividad física moderada cada día puede reducir las probabilidades de que los adultos con obesidad severa necesiten tratamiento para la depresión o la ansiedad en un 92%.

Aunque una sesión de ocho minutos de actividad física moderada al día tuvo el efecto más dramático, los investigadores encontraron que incluso dar unos 4.750 pasos al día (menos de la mitad de los 10.000 pasos recomendados para un adulto sano) redujo las probabilidades de la necesidad de un tratamiento por depresión o ansiedad en adultos con obesidad severa en un 81%.
Podría ser que, en esta cohorte, se pueden ganar importantes beneficios de salud mental simplemente por no ser sedentario.
Sin embargo, los autores del estudio señalaron que se necesita más investigación para demostrar que la actividad física de los pacientes influye en su salud mental, si bien los resultados de este estudio son provocativos.
De todas maneras, la actividad física es un componente clave en la gestión de la conducta sobre el peso y es alentador tener en cuenta que puede tener un impacto favorable en la salud mental.

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