El cáncer pancreático es una de las enfermedades más mortales. Es difícil de diagnosticar, por lo que usualmente es descubierto en etapas avanzadas. También se propaga rápidamente, y es notoriamente resistente a muchos de los tratamientos de quimioterapia y radiación que usualmente se usan. Sólo alrededor del 3% de las personas con cáncer de páncreas vive más de cinco años después de ser diagnosticadas. A pesar del pequeño número de personas diagnósticas, es el cuarto cáncer mortal más común.

No se conoce ni entiende completamente las bases moleculares del cáncer pancreático, por lo que lo hace muy difícil de tratar, pero existen varias investigaciones siendo llevadas a cado para tratar de entender esta terrible enfermedad.

En 2007 se identificó un pequeño grupo de células, llamadas células madres cancerígenas, en tumores de pacientes con cáncer pancreático. Se estima que estas células madre son la clave para encontrar un tratamiento efectivo y posiblemente curar esta enfermedad algún día.

Estas células son un pequeño número de células cancerígenas que se replican para permitir el crecimiento tumoral. Investigadores creen que los tratamientos actuales para el cáncer a veces fallan porque no están atacando a estas células. Estudios en laboratorios han mostrado que las células madre del cáncer pancreático son especialmente resistentes a la quimioterapia, pero identificando estas células, se pueden desarrollar drogas que las identifiquen y las maten.

Esto es particularmente crucial para el cáncer pancreático, donde no se han obtenido mejorías significativas de supervivencia a largo plazo en las últimas décadas.

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