A todos nos ha pasado que alguna vez hemos comido más de la cuenta. La penalización no se ha hecho esperar: al día siguiente tenemos la lengua gorda y un malestar general que no se nos va en todo el día.

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En otros casos, se trata de una fuerte migraña, que casi siempre va acompañada de algunos desarreglos intestinales, como náuseas, o vómitos. Esta enfermedad, crónica requiere un diagnóstico preciso y un tratamiento puntual.

Este malestar relacionado con el estómago suele venir acompañado de un fuerte dolor abdominal, localizado en el lado derecho, lo que nos puede hacer pensar en una cuestión relacionada con el hígado. De hecho, la vesícula biliar tiene la culpa, puesto que en este caso se trata de una contracción brutal que libera la bilis en el duodeno, porque es necesaria para la digestión de las grasas.

El otro origen posible es la migraña: se trata de un fuerte dolor de cabeza, localizado en medio lado del cráneo. Se puede asociar a desarreglos digestivos, concretamente a náuseas y vómitos.

Sin embargo, la migraña es una patología crónica que se manifiesta en ausencia de exceso alimenticio. Es más, suele afectar a las mujeres ansiosas o que sufren estrés.

El tratamiento: la dieta

Lo mejor es no comer nada, mientras los síntomas no hayan desaparecido. No bebáis agua tampoco. Se pueden tomar medicamentos para aliviar el dolor de cabeza y el malestar digestivo, lo mejor es ingerirlos en comprimidos efervescentes.

Y la próxima vez que os deis un atracón, moderar el consumo de alcohol, y evitar la ingesta de platos demasiado ricos en grasas. Si existe migraña aguda, vuestro médico os recetará el medicamento específico para cada caso en particular.

 

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