Si bien es cierto que los medicamentos están concebidos para curar, también es verdad que pueden ser tóxicos, y toda ingesta conlleva ciertos riesgos. Las cifras hablan de prudencia a la hora de tomarlos.

medicamentos

Toda molécula exógena, es decir procedente de fuera del organismo, es susceptible de provocar cierta toxicidad que debe ser previamente evaluada.

Por esta razón, los medicamentos deben pasar una serie de pruebas antes de recibir la autorización para ser comercializados. Todo depende del equilibrio entre beneficios aportados al enfermo, y riesgos que se corren por tomarlos.

Esta balanza suele inclinarse en favor de los beneficios. Sin embargo, a pesar de los numerosos tests y de la vigilancia de las autoridades sanitarias, los accidentes siempre pueden darse de manera sorpresiva.

La ingesta de medicamentos debe estar siempre justificada. Es imperativo respetar las posologías indicadas en los prospectos, y nunca volver a tomar la misma medicina si previamente no ha sido prescrita por el médico.

Antes de comenzar cualquier tipo de tratamiento es bueno verificar si pertenece o no a la lista de medicamentos llamados fotosensibilizantes. Este tipo de medicina puede ser responsable de una reacción cutánea en caso de exposición solar.

La fotosensibilización es una sensibilidad anormal de la piel a la luz (a los rayos UV del sol o a las lámparas para el bronceado), debida a la ingesta de ciertos medicamentos.

La reacción cutánea puede manifestarse como un golpe de calor o bajo la forma de una erupción (granitos o eccemas) de tipo urticaria, con picores. A veces, se observa una anomalía en la pigmentación de la piel, a nivel de las zonas expuestas al sol.

Para saber si los medicamentos que estáis tomando son fotosensibilizantes, es necesario leer el prospecto. Para tener mayor seguridad, en caso de duda, lo mejor es consultarlo con el médico o el farmacéutico.

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