La felicidad implica el bienestar emocional. Sin embargo, existen muchas personas que no se dan cuenta de que las mayores enemigas de su felicidad con ellas mismas. Es decir, que deben poner de su parte, pensar y reflexionar sobre la actitud que adoptan en determinadas circunstancias para poder sentir la libertad del alma en cada instante que late con fuerza en contacto con la vida. El principio del cambio implica asumir la responsabilidad de uno mismo sobre el propio destino y sobre el estado de ánimo. La tristeza y la alegría lejos de ser emociones que surgen sólo en contacto con el entorno son sentimientos que a veces, el ser humano se produce a sí mismo como consecuencia del pensamiento negativo o de un concepto distorsionado de sí mismo.

felicidad

El primer paso para poder dar un cambio implica que la persona debe de darse cuenta de que tiene que mejorar en cierto aspecto. Es decir, es necesario un análisis previo de qué cosas están bien en el presente y qué cosas pueden variar si se hacen de otra forma.

La vida es un proceso de transformación constante por eso el hombre debe de adaptarse a la novedad con rapidez, debe de ser flexible a nivel emocional, es decir, no debe de tener rigidez puesto que un alma rígida impide recibir con gratitud cualquier sorpresa que se presenta en forma de novedad. Un alma rígida rechaza el cambio por pura inercia. En cambio, una persona que acepta el cambio toma cada nuevo reto como una nueva oportunidad para descubrir el verdadero camino y la magia de sentir la libertad que nace desde la creatividad de cuerpo y corazón bailando al unísono.

El principio del cambio está en ti mismo, en el momento en que tú cambies tu modo de pensar y de sentir, verás que la realidad también puede ser diferente.

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