El sueño de ondas lentas, o “sueño profundo”, está íntimamente involucrado en el complejo control de la aparición de la pubertad, según un reciente estudio.
Los numerosos cambios que se producen en los niños y las niñas durante la pubertad son provocados por los cambios en el cerebro. Estudios anteriores han demostrado que las partes del cerebro que controlan la pubertad primero se activan durante el sueño, pero el presente estudio muestra que es el sueño profundo, en lugar del sueño en su totalidad, el que está asociado con esta actividad.

Si las partes del cerebro que activan el sistema reproductivo dependen del sueño profundo, entonces es necesario tener presente que la falta de sueño o los trastornos del mismo en los niños y jóvenes adolescentes pueden interferir con la maduración pubertal normal.
Esto es particularmente cierto para los niños que han sido diagnosticados con trastornos del sueño, pero también puede tener implicaciones más amplias ya que estudios recientes han encontrado que la mayoría de los adolescentes duermen menos de lo que necesitan.

En el estudio, los investigadores examinaron los pulsos de la hormona luteinizante (LH) en relación con las fases específicas del sueño en niños de entre 9 y 15 años de edad. La LH es esencial para la reproducción y la ovulación en las mujeres, y dispara y estimula la producción de testosterona en los hombres.
Los investigadores encontraron que la mayoría de los pulsos de LH que se producen después del sueño están precedidos por un sueño profundo, lo que sugiere que el sueño profundo está íntimamente involucrado en el inicio de la pubertad.

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