Los psicólogos que tratan el miedo a volar y los viajeros que lo han superado dicen que este problema puede ser curado.
Los tratamientos actuales para el miedo a volar son tan eficaces que más del 80% de las personas que reciben el tratamiento pueden superarlo.

El tratamiento para el miedo a volar consiste en una combinación de terapia cognitiva y de comportamiento. Esto incluye la identificación de los pensamientos que le provocan al paciente el miedo y desafiarlos, luego, ir logrando que el paciente los confronte gradualmente y luego, poco a poco, introducir la experiencia del vuelo real. Algunos programas utilizan simuladores de vuelo o programas de realidad virtual, mientras que otros ponen a los pacientes en aviones en tierra firme y en el aire, acompañados por los profesionales.

De cualquier manera, el núcleo del tratamiento es la exposición a las sensaciones del vuelo, donde los pacientes pueden usar un simulador de vuelo que haga ruido y vibre el asiento.
Es como la cabina de un avión, con pantallas de video que se parecen a las ventanas donde se proyectan imágenes del suelo y varios aeropuertos.

Los expertos dicen que muchas de las personas que temen volar tienen temores subyacentes a las alturas o claustrofobia. Algunos pacientes rastrean sus temores hasta un vuelo tormentoso o una mala experiencia sí, pero muchos no saben por qué tienen miedo. Algunos expertos dicen que la ansiedad puede ser hereditaria, mientras que otros dicen que algunas personas son sensibles a la turbulencia, tal vez debido a diferencias en el sistema vestibular, que controla el equilibrio.

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