El electroencefalograma (EEG), una prueba que muestra la actividad eléctrica del cerebro, podría ser utilizado para detectar el autismo en los niños, según sugiere un nuevo estudio.

El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Harvard Medical School, observó la sincronización de la actividad cerebral a través de diferentes regiones del cerebro, según lo medido por el EEG.

Los científicos utilizaron sensores para registrar la actividad eléctrica del cerebro a través de muchas regiones diferentes en el cuero cabelludo. A continuación, observaron la medida en que la actividad cerebral de una región se sincronizaba con la actividad cerebral de otra región, un fenómeno conocido como “la coherencia del EEG”.

La sincronización entre diferentes regiones del cerebro indica que esas regiones están funcionando de manera coordinada, en lugar de independiente. Están funcionalmente conectadas y comunicadas unas con otras.

En el nuevo estudio, el Dr. Frank Duffy y el Dr. Heidelise Als compararon las mediciones de EEG de cerca de 1.000 niños con y sin autismo. Ellos encontraron que los dos grupos tuvieron diferencias amplias en términos de conectividad cerebral.

El EEG reveló que los niños con autismo tenían una reducción de la conectividad de corto alcance, lo que indica una mala función de las redes cerebrales locales. Esto fue especialmente cierto en las regiones del hemisferio izquierdo del cerebro responsables del lenguaje.

Los niños con autismo también tenían un aumento en la conectividad entre las regiones del cerebro que estaban más separadas, lo que podría ser un mecanismo desarrollado para compensar la reducción de la conectividad de corto alcance

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