Consumir menos cantidades de sodio ha demostrado reducir la presión sanguínea, pero para muchas personas los beneficios de salud que esto ofrece pueden verse eclipsados por un leve repunte de los niveles de colesterol, según un análisis de estudios anteriores sugiere.

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El análisis halló que reducir bruscamente la ingesta de sodio aumenta el nivel total de colesterol de una persona en un 2,5 por ciento, en promedio, potencialmente aumentando los riesgos de padecer enfermedades cardíacas y paros cardíacos.
Sin embargo, muchos expertos en sodio y salud cardíaca que estuvieron involucrados en el estudio alegan que este hallazgo debería ser tomado con precaución.

Muchos de los estudios incluidos en el análisis eran demasiado pequeños o cortos para ofrecer información confiable, incluso cuando se los consideraba de manera conjunta.
La duración de los estudios, de los cuales muchos de estos duraron menos de 30 días, es un punto clave, ya que cuando existe una importante y repentina reducción de sodio, toma tiempo para el organismo aclimatarse.

Los niveles de colesterol aumentados en relación con la disminución de sodio, probablemente deberían disminuir con el tiempo. Además, el colesterol LDL –el tipo de colesterol mayormente asociado con ataques cardíacos- representaba sólo una fracción de aumento total de los niveles del colesterol visto en el análisis.

Según los expertos en salud, se consumen demasiadas cantidades de sodio y no creen que reducir esta ingesta pueda perjudicar la dieta de una persona promedio.
Organizaciones de salud han recomendado que el consumo diario se limite a los 2.300 miligramos, o 1.500 miligramos en comunidades más sensibles a este químico.

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