Se descubrió en un estudio nuevo que los adultos mayores que padecen de una enfermedad renal crónica son más propensos que otros de su misma de edad a sufrir pérdida de la audición.

Investigadores australianos llegaron a la conclusión luego de estudiar más de 2.900 personas de 50 años o más, de las cuales 513 sufrían de una enfermedad renal moderada. De estos, el 54 por ciento reportó tener pérdida de la audición, mientras que sólo el 28 por ciento de los que no sufrían enfermedades renales tenían una pérdida parcial de esta. Además, el 30 por ciento de los pacientes con enfermedad renal crónica tenían una pérdida de la audición severa.
La investigación sugiere que existe una fuerte conexión entre una enfermedad renal crónica y la pérdida de la audición. La relación puede ser explicada por las similitudes estructurales y funcionales entre los tejidos del oído interno y los riñones.

Además, las toxinas acumuladas por las fallas renales pueden dañar los nervios, incluyendo aquellos en el oído interno. Otra razón de esta conexión es que la enfermedad renal y la pérdida de la audición comparten ciertos factores de riesgo, incluyendo la diabetes, hipertensión arterial y edad avanzada.

El vicepresidente de la Fundación Nacional del Riñón dijo que estos hallazgos podrían conducir a ciertos cambios en cómo los profesionales de la salud cuidan de los pacientes con enfermedades renales crónicas. Una evaluación temprana de la función auditiva y su tratamiento podrían ayudar a mejorar la calidad de vida del paciente y un manejo mejor de la condición subyacente.

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