Las personas que tienen la suerte de ser flacos no deben considerarse a salvo de algunas de las enfermedades de obesos más comunes en la actualidad (como la diabetes y la hipercolesterolemia). Es que, según se ha identificado recientemente, los flacos también podrían padecer diabetes, enfermedades cardiovasculares y tener colesterol elevado en caso de presentar una anomalía en un gen en particular (ha sido identificado como el gen IRS1). El gen en cuestión genera una reducción en los volúmenes de grasa que se depositan debajo de la piel, pero también afectan el metabolismo del colesterol y del azúcar en sangre.

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El estudio sobre el gen IRS1 y el metabolismo de distintos elementos en flacos y obesos fue llevado a cabo por un equipo de investigación del Hospital Josep Trueta de Gerona (a cargo del investigador José Manuel Fernández-Real). Esta investigación, por lo demás, será publicada en la revista Nature Genetics.

Según los aportes ofrecidos por los investigadores, existen razones para creer que los que son flacos pueden tener diferentes complicaciones de salud por sus características particulares. Es que, según el equipo español la naturaleza ha dispuesto la acumulación de depósitos de grasa subcutánea como medios de almacenamiento de energía (para ser utilizados en caso de emergencia). La capa de grasa subcutánea de la que carecen los flacos, además de tener una gran importancia como reaseguro de energía es necesaria para actuar como barrera en caso de infecciones.

El estudio en cuestión, que analizó las enfermedades de obesos más comunes de los últimos tiempos, acumuló información a partir del código genético de 75.000 personas de distintas ciudades. Las conclusiones de estos estudios, por ello, parecen ser concluyentes y dan por tierra con el pre-concepto de salud de los flacos que impera en el mundo occidental.

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