Esta hormona omnipotente, conocida como hormona del crecimiento, afecta casi todas las células del cuerpo y tiene un gran impacto en nuestras emociones, acciones y apariencia. Debido a que esta hormona regenerativa tiende a disminuir con la edad, los suplementos de la hormona del crecimiento a menudo se promueven como una forma de frenar los efectos del envejecimiento.
La hormona del crecimiento se libera durante el sueño profundo y mientras hacemos ejercicio. Es esencial para la reparación de los tejidos, la construcción de masa muscular, la densidad ósea y una composición corporal saludable. Un estudio realizado en el año 2007, vinculó la obesidad abdominal en mujeres posmenopáusicas con una baja secreción de la hormona del crecimiento, una elevación de los marcadores inflamatorios y un aumento significativo del riesgo de enfermedad cardiovascular.

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Cuando dormimos en la oscuridad total se libera melatonina a nuestro organismo, lo que provoca un ligero pero muy crítico enfriamiento en el cuerpo. Cuando la temperatura corporal baja, la hormona del crecimiento se libera y hace su magia regenerativa. Si dormimos con las luces encendidas o comemos demasiado justo antes de ir a la cama, el natural proceso corporal del enfriamiento no tendrá lugar, lo que nos puede poner en riesgo de tener bajos niveles de melatonina y, por ende, de la hormona del crecimiento. Al dormir en una habitación fría en la oscuridad total, e incluir cortas, pero intensas, sesiones de 30 minutos de entrenamiento de fuerza tres veces a la semana, podemos aumentar naturalmente los niveles de la hormona del crecimiento sin tener que recurrir a productos químicos. 

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