Los problemas de columna comienzan en la infancia pero pocas veces se les presta la debida atención. La tarea de prevención es en este aspecto, y especialmente en el caso de la escoliosis, fundamental.

scoliosis

Las malas posturas, el cargar pesos excesivos para nuestra contextura física, permanecer demasiado tiempo sentados o de pie, son algunos de los hábitos que van deformando día a día, poco a poco, nuestra columna vertebral, eje y sostén de todo nuestro cuerpo.

Si bien la espalda posee algunas curvas naturales (en las zonas de los hombros y en su parte inferior), una gran cantidad de trastornos pueden provocar desviaciones. Los cuadros más severos son considerados una enfermedad, por ejemplo, la escoliosis, que debido a su avance progresivo suele pasar desapercibida en la mayoría de quienes la padecen.

Las espaldas en forma de S o C, con una curvatura demasiado marcada e irregular son los primeros síntomas visibles de esta afección. Las desviaciones se pueden presentar tanto en la zona lumbar como en la dorsal (e incluso en ambas), sin empeorar o disminuir por esto la seriedad del problema, pues el único factor que indica el nivel de gravedad de la escoliosis es el grado de desviación.

Los principales dolores y malestares que indican problemas de columna son: irregularidades respiratorias, dolor de espalda severo y constante, problemas para inclinares o doblar la columna, dolor en la zona de los pulmones, deformidad al sentarse, en los caso más leves; deformidad constante, en los casos más severos; problemas al respirar correctamente.

Puesto que las costillas nacen en la columna vertical, la variación de su eje las afecta, ya que las va rotando y cerrando, reduciendo el espacio dentro de la caja torácica. Por esto mismo, los problemas cardíacos pueden tener su origen en estas situaciones.

Lo serio del caso es que la curvatura de la columna no tras consigo síntomas inmediatos, sino que va degradando la salud del organismo lentamente, causando un desgaste tan grande que en el futuro quien sufre de escoliosis debe resistir dolores en los huesos muy intensos, que en ocasiones extremas pueden incapacitarlo para llevar una vida normal.

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