La nueva investigación de la Universidad Hebrea de Jerusalén mostró que una programación cuidadosa de una dieta alta en grasas podría llevar a una reducción en el peso corporal y un metabolismo particular en el que las grasas ingeridas no son almacenadas, sino que son utilizadas como energía en momentos en que no haya alimentos disponibles.

Investigaciones anteriores han establecido que interrumpir los ritmos diarios de los mamíferos, o alimentarlos con una dieta alta en grasas, altera el metabolismo y conduce a la obesidad. Los investigadores querían determinar el efecto de la combinación de una dieta alta en grasa en un plan alimenticio a largo plazo en un horario fijo.
Se formuló la hipótesis de que una programación cuidadosa de comidas podría regular el reloj biológico y reducir los efectos de una dieta alta en grasa que, en circunstancias normales, daría lugar a la obesidad.

Durante 18 semanas se alimentó a un grupo de ratones con una dieta alta en grasas en un horario fijo. Estos fueron comparados con otros tres grupos de ratones de control: uno que comió una dieta baja en grasa en un horario fijo, otro que comió una dieta baja en grasas sin fijar horario (en la cantidad y la frecuencia de su elección), y el último que comió una dieta rica en grasas sin horario fijo.
Los cuatro grupos de ratones aumentaron de peso durante todo el experimento, siendo el último grupo el que tuvo un mayor aumento de peso.

Los ratones en el grupo de la dieta alta en grasas tenían un peso corporal final menor que los ratones que habían comido una dieta alta en grasas no programada, y, sorprendentemente, también tuvieron un peso corporal final menor al de los ratones que consumieron una dieta baja en grasas no programada, aunque ambos grupos consumieron la misma cantidad de calorías.

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