Alrededor del 60 % de las infecciones comunes están producidas por virus respiratorios y del tracto digestivo. La mayoría de ellas se contraen en espacios cerrados. Para luchar contra la mayoría de estos virus no hay antibiótico ni vacunas, por lo tanto la solución pasa por aumentar las precauciones y prevenir lo máximo posible.

manos

La prevención es fácil: con un lavado de manos reducimos un 50 % al menos las posibilidades de contagiarnos. Lo ideal es lavarse las manos siempre que se vaya al cuarto de baño; por ejemplo, si en las oficinas cada trabajador realizase este acción, se evitarían un gran número de contagios. También sería indispensable lavarse las manos tras limpiarse la nariz. Los gérmenes pueden traspasarse con facilidad a las superficies, documentos, etc…

El virus de la gripe o de un resfriado puede permanecer activo sobre los objetos o superficies al menos durante 72 horas.

 

Procedimiento para lavarse las manos de forma eficaz

Una de cada cuatro personas no se lava las manos con frecuencia. Una vez que el virus está en las manos, es fácil que entre por las vías naturales de nariz y boca, al tocarnos la cara, la mayor parte de las veces sin darnos cuenta.

Se estima que en las manos de una persona sana pueden coexistir hasta 150 clases de bacterias diferentes. Eso sin contar que tenemos contacto con superficies que han tocado otras personas.

 

Para un buen lavado de manos es necesario mojarlas bien y ponerse jabón frotando entre los dedos y los pliegues de la piel. Hay que frotar las manos entre sí, sin olvidar las yemas de los dedos, los pulgares y las muñecas. Tras el aclarado lo más aconsejable es un secado con toallas de papel desechables.

Los secadores de aire no están aconsejados, ya que permiten la supervivencia de las bacterias. Tras estas pautas, si se dispone de solución antiséptica, tendremos un desinfectado óptimo de las manos.

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