Con la llegada de la menopausia, las mujeres se exponen a sufrir un riesgo mayor de osteoporosis. Pero esta enfermedad no es irreversible. Dejando de lado los tratamientos preventivos, existen una serie de reglas sencillas de higiene de vida que conviene conocer.

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La construcción de un esqueleto sólido llega hasta la adolescencia. A partir de ahí, conviene mantenerlo en la edad adulta gracias a los aportes suficientes de calcio y a una práctica deportiva regular. Pero, igualmente, es bueno saber que las hormonas estrógenas que protegen de la osteoporosis no se detienen bruscamente en un momento preciso de la menopausia.

La tasa hormonal disminuye progresivamente, durante 5 ó 6 años antes de la menopausia (con la retirada de las reglas). Esto significa que durante este período, la protección ósea disminuye también progresivamente. Se puede compensar este fenómeno, vigilando los aportes alimenticios más adecuados.

El sobrepeso no es beneficioso para la salud. Pero, en materia de osteoporosis, la obesidad representa un factor protector, y la falta de peso un factor de riesgo. Cuidado pues con no descender por debajo de un índice de masa corporal del 19 (IMC). El IMC se calcula dividiendo el peso por dos veces la altura del cuerpo.

Los regímenes restrictivos no están hechos para seguirlos de por vida. Ciertamente permiten perder peso de una forma mucho más rápida, pero se traducen después en una recuperación de los kilos perdidos, y que a veces es mayor que el peso de partida. Esto es los que algunos nutricionistas llaman el efecto “yoyo”.

En cada régimen se pierde grasa, pero también masa muscular, y un poco de masa ósea. Cuanto más rápido se pierde peso, mayor es la pérdida de masa muscular y ósea. Una alimentación equilibrada y los aportes suficientes de calcio son indispensables, incluso durante el tiempo que dura el régimen.

Nuestro esqueleto necesita calcio. Las necesidades crecen durante la infancia y la adolescencia, durante el embarazo para responder a las necesidades del feto, y también durante la menopausia. Durante este período, los aportes recomendados son del orden de 1200 mg al día.

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