Para tener un aporte adecuado de vitaminas a través de la dieta es necesario tener presentes cuáles son los factores que pueden destruir estas sustancias, a fin de evitarlos o reducir su impacto. A continuación exponemos algunos de ellos:

Alimentos desvitalizados.

Nuestros ancestros seguían una alimentación irregular, pero claramente rica en vitaminas por su consumo de frutos silvestres y su desconocimiento de los alimentos refinados. Nuestra civilización, con los alimentos desvitalizados por la industria y la agricultura del mínimo coste-máximo rendimiento, se encuentra a veces en el extremo contrario. Las vitaminas más sensibles a estos procesos industriales son normalmente la vitamina C (se pierde aproximadamente un 10% durante el proceso de congelación) y la tiamina o vitamina B1. Asimismo, las verduras poco maduras a la hora de la recolección (como, por ejemplo, el tomate) pueden llegar a perder hasta un 30% del aporte de vitamina C.

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Estrés

Las glándulas suprarrenales segregan más adrenalina, que consume una gran cantidad de vitamina C. También se necesitan mayores cantidades de vitamina E y de las del grupo B.

Bebidas alcohólicas

El consumo del alcohol aporta calorías sin apenas vitaminas, disminuye el apetito y favorece las carencias de vitaminas B1, B2, B3, B6 y ácido fólico.

Tabaco

El tabaco no es sólo perjudicial para la salud sino incluso tóxico para el organismo. Se ha comprobado que un fumador requiere al menos dos veces más cantidad de vitamina C que un no fumador debido a que la vitamina C interviene en los procesos de desintoxicación reaccionando con los tóxicos del tabaco.

Azúcar blanco

No aporta ninguna vitamina al organismo. Por el contrario, requiere un aporte de vitaminas y minerales de nuestras propias reservas para metabolizarse. (sobre todo B1).

Café y té

Su consumo abusivo limita la absorción nutricional de vitaminas A, ácido fólico y B12.

Fármacos

Numeroso medicamentos interfieren de alguna forma sobre el metabolismo de los distintos nutrientes.

Por ejemplo: los anticonceptivos orales con el ácido fólico y las vitaminas B6, B12 ,CyE; los antiácidos con el calcio, fósforo, complejo B y vitaminas A, D y C; los antibióticos como la neomicina, teraciclina y el cloranfenicol con las vitaminas K, A, D y B12.

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