La enfermedad conocida como fiebre de Pontiac es causada por gérmenes que llevan el nombre de legionella. Estos gérmenes viven y se desarrollan en el agua y tienen la capacidad de desatar epidemias. La aparición y remisión de la mayor parte de los síntomas de la fiebre de Pontiac tienen lugar a lo largo de entre 2 y 5 días. La proliferación de gérmenes de legionella tiene una mayor fuerza en sitios con agua templada, lagos y piscinas con aguas calefaccionadas, fuentes de agua, y jacuzzis, entre otros.

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Varios de los síntomas de la fiebre de Pontiac coinciden con los de la influenza. Es así como los pacientes que sufren de esta enfermedad padecen de tos seca, dolor en el pecho, malestar estomacal, dolor de cabeza, escalofríos, temblores y dolor muscular. Para efectuar un diagnóstico seguro de esta enfermedad el médico tendrá que efectuar un análisis clínico y formular una serie de preguntas. El diagnóstico definitivo, de todas maneras, casi siempre termina siendo por medio de análisis de orina o por análisis de sangre.

La fiebre de Pontiac puede ser prevenida de manera sencilla limpiando los lugares en los que se pueden acumular estos gérmenes. Es importante efectuar una limpieza frecuente de sistemas de aire acondicionado, jacuzzis y tanques de agua. Antes de empezar a realizar la limpieza de estos artefactos, de todas maneras, se recomienda consultar con el médico para saber a ciencia cierta cuáles son los líquidos más adecuados para utilizar contra esta afección. Ante los primeros síntomas de fiebre de Pontiac, por lo demás, se recomienda consultar con un médico con urgencia (algunos de los síntomas para alarmarse son los escalofríos acompañados de fiebre o temblores, o los síntomas de la influenza pero ligeramente agravados). En caso de tener la piel o la boca muy seca también se recomienda efectuar un llamado a emergencias médica de inmediato.

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