La fimosis es una afección que se caracteriza por la dificultad o imposibilidad para la retracción de la piel prepucial, esto es,  la piel que recubre el extremo del pene o glande. Este problema se debe a la estenosis del orificio prepucial que impide la retracción completa del prepucio para dejar el glande descubierto,  durante la flacidez del pene, o pasivamente durante la erección.

Fimosis

La fimosis supone un problema tanto funcional ocasionando la imposibilidad para mantener una relación sexual satisfactoria y fundamentalmente en los niños, de higiene. La ausencia de limpieza del pene provoca el acúmulo entre la piel y el glande de una secreción fisiológica que se denomina esmegma y que con frecuencia se sobreinfecta con bacterias dando lugar a las balanitis: infecciones locales dolorosas y con frecuencia con presencia de pus.

Se clasifica en tres categorías: fimosis puntiforme: el orificio prepucial es de un diámetro mínimo, apenas apreciable, con la piel circundante de aspecto y grosor normales; fimosis cicatricial o anular no retraible: aquella en que la piel que rodea el orificio prepucial está indurada o engrosada, habitualmente por balanopostitis previas; y la fimosis anular: son casos que no puedan incluirse en ninguno de los dos grupos anteriores, estando el prepucio estrechado en mayor o menor medida y por alguna circunstancia existan complicaciones o fracaso para la retracción.

En lo que respecta a su tratamiento hay dos técnicas: la clásica o circuncisión que elimina toda la piel del prepucio dejando el glande expuesto al roce o la más actual o prepucioplastia de Duhamel que es la dilatación del segmento estrecho que impide retraer la piel. La elección de una u otra técnica dependerá de las características de cada paciente aunque, en general, el postoperatorio de la circuncisión es más molesto y el resultado menos estético.

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