Muy pocas veces se hace caso a los problemas cotidianos de tipo emocional que pueden sufrir los niños,, ya que se considera que no  son suficientemente ‘importantes’. Pero esto es un completo error: podemos ayudar a los más pequeños a ser más felices resolviendo sus problemas emocionales mediante el uso de ciertas Flores de Bach, un método completamente seguro para ellos.

 

Esta terapia es muy recomendada para tratar problemas del sueño en los niños y bebés, sus miedos, su incontinencia nocturna, trastornos del aprendizaje, hiperactividad, timidez y traumas debidos a padres muertos o divorciados, entre otras muchas cosas. Los niños responden muy rápidamente a la aplicación de los remedios florales de Bach para intentar solucionar, o cuanto menos paliar, cualquiera de estas situaciones.

Es muy importante que antes de decidir cual de las flores vamos a aplicar hablemos con el niño para saber cual es su estado emocional. De esta manera sabremos cual encaja mejor en sus necesidades. Por ejemplo, la agrimony es la ideal para ayudar a los pequeños a liberar sus sentimientos cuando los ocultan tras una fachada de felicidad aparente.

Por su parte, se puede recurrir a la aspen para tratar a niños con temores a cosas intangibles (oscuridad, espacios cerrados…) mientras que los intolerantes y muy críticos con su alrededor necesitan que se les suministre Beech. En cambio los niños que siempre se someten a la voluntad de los demás corrigen este problema a través de la administración de Centaury y los que preguntan constantemente pueden llegar a conocer su propia mente a través de la administración de Cerato.

Estas son solo algunas de las numerosas Flores de Bach que, solas o combinadas, podemos usar para tratar de mejorar el estado emocional de los más pequeños de la casa. Infórmate en tu farmacia de cual es la  más adecuada para tu hijo.

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