Las fracturas son soluciones de continuidad que se originan en los huesos, a consecuencia de golpes, fuerza, accidentes o tracciones cuyas intensidades superen la elasticidad del hueso.

Fracturas

Si el hueso fracturado rompe la piel, se denomina fractura expuesta o abierta y desde el exterior podemos visualizar el hueso. Si no se pueden ver los huesos o no hubo rotura de tejidos ósea la fractura queda contenida en el cuerpo se denomina fractura cerrada.

En una persona sana, siempre son provocadas por algún tipo de traumatismo, pero existen otras fracturas, denominadas patológicas, que se presentan en personas con alguna enfermedad de base sin que se produzca un traumatismo fuerte.

Las fracturas se sospecharán en todo paciente que haya sufrido un traumatismo importante y en el que se hallen presentes: dolor, impotencia funcional, movilidad anormal o dolorosa, hematomas, crepitación a nivel de la fractura, perdida de la anatomía normal o habitual.

Las fracturas a veces no son visibles (hay que recordar que si el hueso se astilla, aunque no se separe en dos fragmentos, técnicamente es una fractura y la gravedad es la misma).

Ante un traumatismo de gravedad siempre se deben trasladar inmediatamente a un centro de salud en donde un profesional va a constatar la fractura a través de exámenes físicos y ayudado por el diagnóstico por imágenes se verá la localización de la lesión.

Localizado el lugar de lesión y teniendo detalle de radiografías se podrá aplicar un tratamiento que puede ir desde un simple yeso hasta una cirugía correctiva y de acomodación de los huesos fracturados con colocación de prótesis, tornillos o clavos.

También recordamos que ante un traumatismo acompañado por fracturas se pueden lesionar vasos sanguíneos con posibilidad de hemorragias y shock hipovolémico.

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