De acuerdo con un estudio llevado a cabo por el departamento de nutrición de la Universidad de Loma Linda, de California, Estados Unidos, que se unió a 25 estudios investigaciones realizadas anteriormente, de las que participaron 583 hombres y mujeres, se confirman los efectos beneficiosos de la ingesta de frutos secos sobre las grasas en la sangre, teniendo en cuenta que ninguno de los sujetos había tomando medicamentos para bajar el colesterol.

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Al interpretar los datos obtenidos tras el estudio, los investigadores concluyeron que el consumo diario de 67 gramos de frutos secos arrojó los siguientes resultados: el colesterol total disminuyó un 5,1%, el colesterol LDL (“colesterol malo”) bajó un 7,4% y se observó una disminución significativa de los triglicéridos, en un 10,2%.

El colesterol es una grasa producida por el cuerpo, especialmente por el hígado (70%), y es esencial en la formación de las membranas celulares (presente en el corazón, músculos, esqueleto, los intestinos y el sistema nervioso) y en la producción de hormonas, tan esencial para nuestra las funciones vitales.

Sólo el 30% del colesterol proviene viene de fuentes alimenticias, especialmente las grasas saturadas (por ejemplo de carnes rojas y productos lácteos).

Es importante saber distinguir el colesterol “bueno”, el HDL , del colesterol “malo”, el LDL. Esta diferenciación se debe a la forma particular en que cada uno de ellos se mueve la sangre. El HDL transporta al colesterol desde los vasos sanguíneos hasta el hígado, mientras que el colesterol LDL lleva al colesterol hacia el interior de las células, que recubren las paredes de los vasos sanguíneos, lo que podría aumentar el proceso de la aterosclerosis.

No dejes de consultar con tu médico acerca de la ingesta de frutos secos, los cuales, además de reducir el colesterol, ofrecen al cuerpo una importante cantidad de minerales como calcio, hierro y fósforo.

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