Una de las plantas orientales más usadas en todos los países de occidente desde hace ya innumerables décadas es el ginseng. Su popularidad milenaria como parte de la fitoterapia se basa en sus numerosas propiedades beneficiosas para el tratamiento de diversos problemas de salud. De entre sus múltiples componentes merece la pena destacar las vitaminas del grupo B y C, los estrógenos y los aminoácidos.

ginsengmilenario

Se puede encontrar ginseng en  el mercado bajo casi todas las formas posibles: té, cápsulas, raíz, jarabe… Si lo queremos tomar en infusión debemos saber que no la podemos  cocinar en recipientes metálicos porque anularíamos sus propiedades medicinales. Tampoco es recomendable tomarlo en crudo.

Una de las principales aplicaciones del ginseng es ser un reconstituyente muy efectivo tanto a nivel muscular como nervioso e intelectual. Por eso los expertos lo recomiendan  para la recuperación de operaciones, enfermedades y períodos de agotamiento físico y psíquico. También resulta muy adecuado como coadyuvante en el  tratamiento de la ansiedad, la depresión y las enfermedades de origen psicosomático.

Pero la lista de propiedades del ginseng va mucho más allá de su uso  como tónico estimulante. Resulta muy efectivo también en el fortalecimiento de los sistemas inmunológico (aumentando la producción de glóbulos rojos), circulatorio (aumentando la irrigación cerebral y previniendo problemas como  la trombosis), cardiovascular y respiratorio. De igual forma actúa sobre la piel retardando su envejecimiento y mejorando su elasticidad.

A nivel interno el ginseng se convierte en un excelente coadyuvante para el control de la diabetes, la hipertensión arterial y del colesterol y los triglicéridos. Igualmente ayuda al funcionamiento del aparato digestivo y del hígado y acelera la eliminación de toxinas. Incluso destaca por sus propiedades afrodisiacas: su  ingesta tiene efectos afrodisiacos y aumenta en buena manera la libido y la potencia sexual.

Hay que tener en cuenta que la administración de ginseng durante períodos demasiado largos  puede provocar efectos secundarios que giran en torno  al nerviosismo, los dolores estomacales, la fiebre y la tensión muscular.

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