Las glándulas son órganos que se encargan de elaborar ciertas sustancias vitales para el correcto funcionamiento del organismo y que son segregadas hacia el exterior del mismo, hacia la sangre o hacia la linfa. La tiroides es justamente una pequeña glándula ubicada en la parte posterior del cuello. Formada por dos lóbulos de unos 5 centímetros de longitud, se encuentra adosada a la tráquea y la laringe. Aunque pesa tan sólo 25 gramos, se encarga de llevar a cabo tareas extremadamente importantes en el control del metabolismo corporal, además de asegurar el normal funcionamiento de todas las células del cuerpo.

foto_tiroides

Para lograr este objetivo, produce dos hormonas llamadas T3 (o triiodotironina) y T4 (o tiroxina), compuestas principalmente por yodo. Cuando una persona no asimila este elemento en cantidades suficientes por medio de su dieta, la tiroides intenta compensar esta carencia abultándose, llegando a formar una saliente muy marcada en el cuello. Esta condición es una enfermedad llamada bocio.

Cuando estos cuadros no son atendidos a tiempo y continúan empeorando, se produce hipotiroidismo, como consecuencia de la permanente insuficiencia de yodo.

Si bien esta condición era muy común en tiempos antiguos, especialmente en las zonas en donde los productos alimenticios autóctonos no preveían este mineral en cantidades suficientes, el desarrollo de la importación y exportación a nivel mundial ha logrado reducir las posibilidades de carencia de yodo al punto de casi eliminarlas.

Per de la misma manera que la ausencia de yodo en la dieta puede resultar muy nocivo para la salud, también el exceso puede tener efectos negativos. Los excedentes de este mineral son muy utilizados por la glándula tiroides aunque ya se hayan producido la cantidad de hormonas que necesita el cuerpo. Así, la hormona que se encarga de mantener el equilibrio entre estas primeras (llamada TSH, hormona estimuladora de la tiroides), reduce su presencia, causando una desbalance llamado hipertiroidismo.

Estas tres enfermedades, hipo e hipertiroidismo y bocio, son mucho más comunes de lo que se piensa. Se ha estipulado que 1 de cada 20 personas sufre de alguna de ellas. Siempre que sean detectadas a tiempo, se las puede tratar con éxito e incluso el cáncer de tiroides, bastante raro, puede eliminarse por completo. Las mujeres deben prestar particular atención a la aparición de estas anormalidades, puesto que ellas tienen más posibilidades de adquirirlas que lo hombres.

1 comentario

  1. francisco

    25 noviembre, 2010 a 23:40

    muy buen documento ilustrativo y practico

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