El glaucoma es una enfermedad de los ojos que tiene como desenlace final la pérdida progresiva de la visión. En la mayoría de las personas afectadas por este tipo de patología  no presentan síntomas en las primeras fases de la enfermedad, cuando estos ocurren es que el glaucoma ya está instalado y en un punto avanzado de su evolución. A nivel físico lo que el glaucoma produce es una  neuropatía óptica que se caracteriza por pérdida progresiva de las fibras nerviosas de la retina y cambios en el aspecto del nervio óptico.

glaucoma

Si bien los síntomas pueden ser de manera variada, los más comunes son la visión disminuida (ambliopía); náuseas o dolor de cabeza; sensibilidad a la luz (fotofobia); parpadeo excesivo (blefaroespasmos); visión nublada o con halos; parpadeo excesivo (blefaroespasmos); ojos cruzados o desviados hacia afuera (estrabismo); agrandamiento de un ojo con respecto al otro y  lagrimeo excesivo (epifora).

Dentro de esta patología encontramos cuatro tipos: el glaucoma de ángulo abierto, donde el paciente perderá su visión periférica con el correr del tiempo; el glaucoma de ángulo cerrado, el cual se manifiesta cuando el iris bloquea el drenaje adecuado del líquido intraocular; el glaucoma de presión normal también conocido como glaucoma de presión baja, es una patología única en la que el daño al nervio óptico y la pérdida de la visión se producen pese a que la tensión intraocular sea normal; y por último el glaucoma congénito, este se detecta en los recién nacidos donde los síntomas más notables son córneas nubladas, sensibilidad a la luz, exceso de lágrimas y espasmos en los párpados.

Lo más importante a tener en cuenta es que ante cualquier dolencia relacionada con alguno de los síntomas antes nombrados no hay que dudar en acudir a un oftalmólogo que realice los controles pertinentes.-

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