Esta técnica se basa en la aplicación de implantes para el aumento de glúteos, teniendo como ventaja principal que la zona queda con una pequeña cicatriz en el pliegue interglúteo.

Gluteoplastia

En la forma de las nalgas tienen que ver muchos factores hereditarios y de constitución corporal. Lo primero es la estructura esquelética y la actitud de posición personal, luego son los músculos glúteos que ocupan la mayor parte del volumen de la zona, siguen los depósitos de grasa y finalmente la piel. Todos estos factores sufren constantes cambios durante la vida y envejecimiento y en algún momento podrían ser modificados con dieta, ejercicios o con la intervención terapéutica del cirujano plástico.

El aumento de glúteos se puede hacer tanto en hombres como en mujeres. La técnica es la misma en ambos casos aunque estéticamente hay algunas diferencias. En el hombre se trata de potenciar la silueta del músculo glúteo mayor, de forma que la nalga parezca más musculosa. En la mujer, se trata de darle a la nalga la forma más redondeada posible, por lo que la liposucción y el modelaje se asocian casi siempre a la colocación del implante.

La forma de realización se basa en la inserción de un par de implantes diseñados especialmente para los glúteos y se colocan por debajo de los músculos.

Estos implantes son similares a los que se utilizan para aumentar los senos. En una zona poco visible del pliegue entre los glúteos se hace la incisión de unos cinco centímetros, luego se fabrican dos bolsillos entre los músculos que albergarán las prótesis y se realiza un cierre cuidadoso de las heridas una vez logrados el aumento, simetría y consistencia adecuados.

No se han observado mayores complicaciones tras este tratamiento pero los riesgos existentes (normales en cualquier operación), se evalúan durante la consulta personal del médico con el paciente ya que dependen de las condiciones físicas de cada persona.

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