El sarampión al igual que otras cuantas enfermedades, es una de las más contagiosas que pueden existir, mismas que hay que tratar de evitar las si en algún instante determinado observamos que has hecho residencia en alguna persona defina nuestra. El aislamiento de la misma es una de las recomendaciones primordiales a seguir como consejo médico.

sarampion

A pesar de que el sarampión podría llegar a presentarse como un contagio generalizado, esta enfermedad tiene mayor incidencia en época de la infancia; debido a esta característica, una persona adulta, que bien pueden ser los padres, debe prestar atención a cualquier variación que pueda estar suscitándose en el cuerpo de los más pequeños. Para ello, una de las formas para identificar al sarampión como enfermedad latente en un niño, se deben conocer a algunos de sus síntomas más frecuentes.

 

Síntomas generales en el sarampión

Los síntomas que generalmente presenta el sarampión de una persona son muy similares independientemente de la edad en la que se haya producido contagio; algunos de estos síntomas son los siguientes:

  • Existe la presencia de una temperatura que va de los 38 a los 40 °C.
  • También hay secreción nasal.
  • Puede haber vómito y falta de apetito.

Los síntomas antes mencionados corresponden al primer estadio que llega a aparecer una persona infectada con sarampión, sobreviniendo posteriormente otros cuantos síntomas más que caracterizan a esta enfermedad.

  • Se suele presentar una erupción cutánea.
  • Estas erupciones aparecen en la cabeza, alrededor de la boca hay detrás de las orejas.

Las pequeñas anomalías que hemos mencionado anteriormente para el sarampión se manifiestan en forma de pequeñas placas rojas, las cuales llegan a tener un ligero relieve que no llega a ser del tipo de ampolla. Las mismas se distribuyen a lo largo de todo cuerpo, dejando pequeños segmentos de piel sana.

Como mencionamos anteriormente, el aislamiento del enfermo es obligatorio, debiendo esperar a que el periodo de la enfermedad pase ya que la misma, se cura sola; sólo en el supuesto caso que existan complicaciones se requerirá de un tratamiento más rígido.

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