El impétigo es una de las enfermedades de la piel que aparece a partir de una infección en la superficie cutánea. La causa del impétigo es un tipo de bacteria conocida como Staphylococcus aureus. Si bien en condiciones normales la piel forma una barrera protectora que impide el acceso al organismo de una amplia variedad de bacterias, en ciertas ocasiones el cuerpo puede ser vulnerable a algunas infecciones. Las mordeduras de animales (o de otra persona), las lesiones externas y hasta las picaduras de insectos se cuentan entre los factores iniciales que pueden ocasionar problemas de salud a una persona normal.

Los síntomas del impétigo incluyen la aparición de ampollas con pus y, en algunos casos, un poco de picazón. Además de las erupciones que caracterizan al impétigo encontramos erupciones y lesiones cutáneas. El diagnóstico de esta enfermedad dérmica puede realizarse a través de un chequeo médico que analice la superficie externa de la piel.

 

Algunas de las complicaciones que puede ocasionar esta enfermedad de la piel incluyen la insuficiencia renal, daño permanente sobre la piel y diseminación de las heridas a distintas partes del cuerpo. Un tratamiento efectivo del impétigo incluye la administración de cremas antibacterianas y, de ser necesario, antibióticos de ingesta oral. La remoción de las costras formadas en la superficie de la piel puede ser facilitada con el uso de un jabón antibacteriano (para poder lavar suavemente la piel, evitando los frotamientos).

 

Si queremos prevenir la propagación de esta infección en las personas cercanas al enfermo es importante observar una buena higiene. Las personas que tengan impétigo, por lo demás, deberán utilizar artículos individuales para ellos (sin compartirlos con otras personas de la misma casa). Los que ya estén infectados deberán lavarse las manos después de curar o tratar las heridas en la piel.

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