Existe poca evidencia que relacione la severidad de la enfermedad o el tratamiento antirretroviral con el grado de síntomas psiquiátricos en los niños y adolescentes VIH positivos, infectados cerca del nacimiento.

Algunos expertos se encuentran preocupados de que el VIH en su forma más severa o el uso de específicos regímenes terapéuticos antirretrovirales altamente activos podrían incrementar el riesgo de problemas mentales en los jóvenes infectados con el VIH.

Para examinar este problema, investigadores analizaron información recolectada de 319 jóvenes infectados con VIH, entre las edades de 6 a 17 años, durante un estudio de 2 años. Un tercio de los pacientes entraban en la categoría de al menos un desorden psiquiátrico.
El análisis de las variables de la enfermedad y la severidad de los síntomas psiquiátricos revelaron pocas asociaciones específicas, por lo que los hallazgos fueron variables, mixtos y a veces hasta contrarios a lo intuido.
Por ejemplo, en relación al CD4 (células que luchan contra la infección), los investigadores hallaron que una entrada menor de CD4 se asociaba a una depresión menos severa en los pacientes, pero una entrada de ARN viral más alta se asociaba a síntomas más severos de depresión.

Se halló que una enfermedad más severa causada por VIH (indicada por el porcentaje de CD4) se asociaba a un detrimento de la función cognitiva y las habilidades sociales, pero el análisis no permitió realizar inferencias casuales acerca de estas asociaciones.
Esta información, en conjunto con los hallazgos de otros grupos, sugiere que el lenguaje receptivo, el reconocimiento de palabras y problemas educativos son comunes en los jóvenes con infección perinatal de VIH más allá de la supresión virológica.

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