Todas las mujeres  deben concurrir al menos una vez al año a realizar su visita al ginecólogo luego de haber iniciado su vida sexual. Allí se encontrarán realizando un par de estudios de rutina, como lo son la colposcopia y el PAP (o papanicolau). Estos exámenes son de vital trascendencia para la vida de la mujer, ya que un correcto control puede evitar el desarrollo de enfermedades comunes entre las mujeres como lo es el cáncer de cuello de útero.

chequeoginecologico

Por ejemplo, el Papanicolau es una suerte de citología vaginal que permite encontrar alteraciones en las células del cérvix. Es una de las mejores formas para poder evitar el cáncer de cérvix una de las enfermedades que más acechan a las mujeres, ya que tiene una exactitud del más del 95 por ciento de los cánceres que pueden desarrollarse.

Otro de los exámenes que se encuentran en la rutina de las visitas al ginecólogo es la colpocospia. A diferencia del PAP en donde se saca con una suerte de espátula un poco de tejido, con la colpocospia, lo que se hace es observar en detalle la salud del cuello, vagina y vulva. Una suerte de recorrido microscópico por la zona para poder detectar alguna lesión precancerosa o que merezca la atención del profesional.

Por lo general estos dos estudios tienden a complementarse ya que una malformación detectada a través del recorrido visual puede terminar por develarse en un PAP, en caso que no sea maligna, el profesional indicará una visita el próximo año, en cambio si da positiva en algún tipo de afección se le indicará  nuevos exámenes o medicación.

 

Ambos estudios deben realizarse anualmente, si la paciente no presenta otros síntomas,  una vez que hayan iniciado su vida sexual y hasta el momento de la menopausia. En ese período, el profesional decidirá cuál es la rutina a seguir.

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