La alergia a los hongos puede afectar a personas de toda raza y edad, en cualquier parte del mundo. Los hongos tienen la capacidad de colonizar la parte interna o externa de una vivienda, afectando a la mayor parte de los miembros de una familia. Para detectar la presencia de hongos en un ambiente existen diferentes métodos. Uno de los más confiables en la actualidad es el recuento microscópico, que nos da la posibilidad de saber exactamente la cantidad de hongos como esporas o hifas en una muestra de polvo. Una de las características de los microorganismos que causan la alergia a los hongos es que pueden presentarse en cualquier época del año.

Los síntomas más comunes que se manifiestan en un caso de alergia a los hongos son los problemas respiratorios en general. La rinitis y el asma suelen agravarse cuando un paciente está expuesto a un agente alérgeno en un ambiente cerrado o de ventilación inadecuada. Las variedades de hongos que se encuentran con mayor facilidad en la actualidad en infecciones hogareñas son las de hongos Aspergillus y Penicilium.

Los ambientes que se ven más afectados por las contaminaciones de hongos son el cuarto de baño y la cocina, dado que son los lugares de la casa con mayor porcentaje de humedad (una situación favorable para el crecimiento de este tipo de microorganismos).

Para terminar con la alergia a los hongos tenemos que tomar medidas drásticas destinadas a eliminar por completo cualquier amenaza bacteriológica. El uso de un purificador de aire puede ser un muy buen primer paso para mejorar las condiciones del aire que respiramos. También se pueden incorporar deshumidificadores. Estos artefactos tienen probada eficacia para reducir la incidencia de asma y enfermedades respiratorias en personas propensas a desarrollar alergia a los hongos.

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