El período de convalecencia es el que se puede ubicar entre la finalización de una enfermedad y la recuperación total de la salud. La extensión de este período puede ser de algunos días o de varios meses, según la enfermedad y la gravedad de cada caso en particular. En este proceso de recuperación física la alimentación tiene una importancia fundamental. Para evitar una posible recaída es vital conocer cuáles son las mejores maneras de promover la salud por medio de una dieta equilibrada, dejando por fuera de la alimentación todas las comidas potencialmente perjudiciales para el cuerpo en recuperación.

La alimentación en un período de convalecencia debe ser equilibrada en nutrientes y moderada en cantidades. Como el cuerpo está llevando a cabo un trabajo de recuperación física nunca estará de más la ingesta de vitaminas y minerales. Las frutas y verduras (en preparaciones acordes a la enfermedad de la que el paciente se recupera) aseguran un aprovisionamiento más que suficiente en el marco de una dieta equilibrada.

Todos los alimentos de una dieta equilibrada en épocas de convalecencia deben ser introducidos de forma gradual, haciendo suaves transiciones. Antes de planificar una dieta particular para el enfermo habrá que conocer las susceptibilidades de su organismo, optando solamente por los alimentos de absorción rápida y sencilla (así se le estará ahorrando trabajo). En cuanto sea posible el paciente deberá incorporar actividad física leve (bajo impacto) según las condiciones en que se encuentre su peso. Los pacientes que se recuperan en una convalecencia después de haber bajado varios kilos podrán recuperar todo su peso recién después de empezar a hacer actividad física (además de incrementar el apetito, la actividad física contribuye a la formación de una mayor cantidad de músculo en el cuerpo).

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