Tras los análisis que demuestran que el producto español no ha tenido nada que ver con la infección en Alemania, el sector agrario se muestra indignado y pide una limpieza de imagen.

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La Comisión Europea anunció ayer que no existe una relación causa-efecto entre los pepinos españoles y el brote de la bacteria E.coli en Alemania. El jueves se desató la alarma después de que varios funcionarios alemanes anunciaran que uno de los focos de la bacteria podía encontrarse en varias partidas de pepinos procedentes de Andalucía. Aunque no estaba demostrado, esta amenaza se extendió por varios países que reforzaron los controles e incluso retiraron productos agrícolas españoles de sus mercados.

El levantamiento oficial de ésta alarma se realizó tras una conversación telefónica entre Leire Pajín, ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad y John Dalli,comisario de Salud y Política de Consumidores. En dicha conversación la ministra española informaba al comisario de que todos los análisis de suelo, agua y hortalizas realizados en España a las muestras tomadas en la explotación de Almería estaban libres de la bacteria que causó el brote infeccioso en Alemania. Además, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN) ha facilitado esos resultados a las autoridades europeas, que han decidido retirar la alerta contra los productos españoles. Aunque la reapertura de las fronteras a los pepinos españoles se producía al final de la jornada, la indignación continúa en el sector agrario español, que pide una limpieza en la imagen del producto español. “Hace falta una limpieza de imagen a gran escala y, sobre todo, que Alemania salga diciendo que el problema no era tal problema”, pide Cirilo Arnandis,  presidente de Cooperativas Agroalimentarias de la Comunidad Valenciana.

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