En el último estudio titulado “Vemos lo que comemos” llevado a cabo por la compañía Alain Afflelou se ha estado hablando, y mucho, acerca de la relación entre los alimentos que consumimos y nuestra salud visual.

Y no es para menos.

De los citados análisis se desprende el estrecho vínculo existente entre nuestra dieta y algunas enfermedades de la vista como las cataratas, la degeneración muscular o la “fotofobia” (sensibilidad a la luz).

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Más concretamente, en la investigación se presentan los alimentos ricos en carotenoides (presentes en varias frutas y verduras) como ayuda contra la degeneración muscular. Pero, ¿qué nexo hay entre esos alimentos y nuestros ojos? La luteína y la zeaxantina son dos de los pigmentos naturales presentes no sólo en fruta y verdura, sino también en la retina y la mácula de nuestro sistema ocular.

Ejemplos de alimentos con luteína son el kiwi, la calabaza o las uvas rojas, mientras que el segundo componente, la zeaxantina, se encuentra en el melón, el mango, las naranjas y la papaya. Otros productos naturales que contienen ambos carotenoides son las yemas de huevo, el maíz o la zanahoria.

De la misma forma, los antioxidantes naturales presentes en alguna comida de nuestra dieta influyen en las cataratas, reduciendo su aparición, según un estudio publicado en la prestigiosa publicación American Journal of Clinical Nutrition.

El informe también ha identificado la vitamina B12 como una de las mejores para prevenir la fotofobia, la cual encontraremos en la carne de vaca o de cerdo, los lácteos y el pan integral.

Otra enfermedad que puede ser prevenida simplemente controlando lo que nos llevamos a la boca es la retinopatía diabética, para la cual se recomienda la ingesta de frutas y verduras frescas y cereales integrales, siempre combinado con la correcta ingesta de proteínas y ácidos grasos omega-3.

Finalmente, los estudios publicados comentan también aquellos ingredientes que se deben evitar si no queremos un deterioro de nuestra salud visual. En ese aspecto tienen el carácter de “poco recomendables” los azúcares, las grasas trans o la harina refinada.

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