Tanto la modalidad de esquí de fondo como el esquí alpino, son deportes que ganan adeptos de día en día. A continuación analizamos los principales beneficios para la salud de cada una de ellas.

Esquí de fondo

  • Constituye una práctica deportiva ideal para cualquier edad, siempre que se disponga de  características físicas normales y entrenamiento correcto.
  • Tiene la ventaja de poder practicarse tanto en solitario como en grupo.
  • Los desplazamientos carecen de brusquedad, aplicándose el trabajo muscular de forma alternativa tanto en brazos y piernas como en el tronco.
  • Por este motivo la recuperación parcial del trabajo físico se realiza de forma armónica, permitiendo su práctica durante períodos prolongados sin ocasionar extenuación.

 

Inconvenientes y ventajas

  • Se efectúa un consumo de oxígeno considerable, por lo que la práctica favorece el adelgazamiento.
  • Hay que tener precaución en lo que se refiere a la exposición prolongada a las bajas temperaturas, en especial con personas de edad avanzada y problemas cardíacos o respiratorios.

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Esquí alpino

Exige unas cualidades físicas más completas ya que el ejercicio requiere mayor fuerza y resistencia que el esquí de fondo.

Incluso si no se practica la competición, son necesarias una serie mínima de destrezas: rapidez de reflejos, agilidad, fortaleza, coordinación motriz y potencia muscular de las piernas.

 

Accidentes más frecuentes en el esquí alpino

  • descensos con caídas, lesiones en piernas
  • distensiones de articulaciones, y tendones
  • fracturas óseas generalmente de peroné y tibia

Es conveniente reducir el riesgo de accidentes mediante la práctica de ejercicios de calentamiento antes de lanzarse a las pistas, teniendo en cuenta los períodos de reposo e inactividad hasta que se accede a las mismas.

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