Sabemos que no es posible prevenir todas las dolencias, pero sí que está en nuestras manos llevar a cabo una serie de medidas que nos permitan reducir los riesgos de padecerlas en un importante porcentaje. ¿Por qué no empezar?

prevenir

La presión alta o la hipertensión arterial se comprueba con una toma de tensión. Debe hacerlo una vez al menos cada dos años si tiene más de cuarenta años, y al menos cada cinco si tiene menos de cuarenta.

Compruebe regularmente sus niveles de colesterol. Pida a su médico que le ordene un análisis si tiene menos de treinta y cinco años en caso de ser hombre y, si es mujer, si tiene menos de cuarenta y cinco años. Tras comprobar su estado, realice exámenes periódicos al menos cada cinco años.

Las vacunas suelen necesitar dosis de recuerdo. Tenga presente que en vacunas como el tétanos necesita un recuerdo cada diez años.

Los mayores de sesenta y cinco años o personas en grupos de riesgo con enfermedades crónicas, deberían recibir anualmente la vacuna de la gripe y del neumococo. 

Las mujeres que estén en edad de procrear deben comprobar su vacunación frente a la rubéola.

Las pruebas para la detección precoz del cáncer evitan un gran número de casos anualmente. Realícelas en estos casos.

Si es mujer:

  • Entre los treinta y cinco y sesenta y cinco años realícese una citología de cuello del útero.
  • Si tiene más de cincuenta años es conveniente realizar una mamografía al menos cada dos años.

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