Los líderes del mundo a menudo son acusados de arrogancia, de ejercer el poder de manera arrogante y egoísta. Psicología del poder.

En la vida pública, los líderes y gerentes rara vez escapan a las críticas cuando toman decisiones impopulares. Una acusación conocida es: “se les ha subido a la cabeza”.

Pero, ¿están los líderes perdiendo el contacto con la realidad cuando se ven involucrados en la  baja autoridad?

Según el psicólogo Guy Claxton, profesor de ciencias en la Universidad de Winchester, sus acciones podrían tener que ver con un trastorno de la inteligencia.

En la conferencia de esta semana de The Royal Society of Medicine titulada The intoxication of  power (la intoxicación del poder), el profesor Claxton dice que la inteligencia humana se compone de cuatro diferentes sistemas mentales – los cuales, trabajan en armonía.

Cuando uno de estos sistemas no se utiliza, el proceso de toma de decisiones puede resultar inestable y potencialmente peligroso.

En lugar de analizar las acciones, los leaders a menudo se basan en la toma de decisiones impulsivas – y esto es cuando puede determinarse la arrogancia.

El poder del gobierno es peligroso

Cuando se trata poder gubernamental y primeros ministros, este fallo de la inteligencia crea la necesidad de tener que detener ese fuera de control.

Cuando las personas están en posiciones de gran poder, hay otros peligros, dice.

“La política puede llegar a ser peligrosa. Los líderes tienen el control y el poder de crear guerras”.

Cuando el resto del mundo hace saber que no les gusta este tipo de liderazgo, tienden a recurrir a algo que el profesor Claxton llama “soberbia mesiánica”.

“Transponen su dominio en humildad, como si estuvieran escuchando un Dios interior o a un poder superior al tomar decisiones.”

Esto es cuando se establece el autoengaño y un sentido exagerado de autoestima.

Para combatir contra esto, un sentido del humor es una herramienta útil, dice el profesor Claxton.

 

Otro peligro es que no hay empatía

Otro peligro de la gente poderosa es una posible falta de empatía hacia los demás.

“El cerebro puede sentir empatía con el dolor de otra persona”

Estudios de Neuroscience han demostrado que el cerebro humano responde al ver el dolor de  alguien mediante la activación de sus propias terminaciones nerviosas, a fin de reflejar su dolor.

Más investigaciones en esta área sugieren que si -por cualquier razón- a una persona no le gusta otra, entonces esos sentimientos de empatía son menos probables

Dr. Jamie Ward, lector de psicología en la Universidad de Sussex, dice que el poder tiene el mismo efecto.

“Ustedes son menos propensos a imitar a una persona de bajo estatus si por el contrario pertenecen a uno alto, ya que es poco probable reconocer o identificarse con ellos. Eso podría significar que los poderosos tienen menos empatía.”

2 comentarios

  1. Mario Brown

    20 Octubre, 2012 a 11:34

    Vamos, lo que viene a ser el perfil del psicópata. Nos gobiernan psicópatas! Qué esperamos que ocurra entonces?

  2. Ana

    20 Octubre, 2012 a 23:04

    Ahora me explico muchas cosas.

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