Uno de los indicadores de salud de la célula es el estado de su ADN y sus contenedores, los cromosomas, ya que cuando estos se fusionan o sufren anomalías, pueden ser fuente de enfermedades como el cáncer y/o procesos de envejecimiento.
De acuerdo con un estudio reciente, una reducción de la ingesta de alimentos sostenida en el tiempo resulta en un aumento de la longitud de los telómeros (los extremos de los cromosomas) en ratones adultos, lo que tiene un efecto protector sobre el ADN y el material genético.
Estos efectos beneficiosos sobre la juventud de los cromosomas se traducen en una menor incidencia de cáncer y otras enfermedades relacionadas con la edad.

cromosomas

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores utilizaron ratones jóvenes  y redujeron su ingesta  calórica un 40% antes de observarlos hasta el final de su ciclo de vida.
Los investigadores observaron que los ratones sometidos a una restricción calórica mostraron una tasa menor de acortamiento de los telómeros que aquellos alimentados con una dieta normal. Estos ratones, por tanto, tenían telómeros más largos que los adultos, así como menores tasas de anomalías cromosómicas.

Para estudiar los efectos de este fenómeno sobre la salud de los mamíferos, los investigadores observaron la incidencia de enfermedades relacionadas con la edad como el cáncer. Los ratones que habían sido alimentados con una menor ingesta calórica mostraron una reducción en la incidencia de cáncer. Además, estos ratones también mostraron una menor incidencia de otras enfermedades relacionadas con la edad tales como la osteoporosis, mayor captación de glucosa o mejoras en la coordinación motora.

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