A todas las personas, en menor o en mayor medida, le agrada condimentar sus comidas con diferentes especias y otros productos. La sal es, en la actualidad y hace ya un largo tiempo, el condimento más común a la hora de cocinar. A pesar de que se encuentra presente de modo natural en gran parte de los alimentos que consumimos diariamente, mucha gente elige añadir más sal a sus comidas, una práctica que con el tiempo se transforma en una costumbre difícil de erradicar o, al menos, disminuir.

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Sin embargo, el exceso de sal en el organismo es contraproducente para la salud. Sabemos que la sal es un mineral necesario en nuestro cuerpo poer, ¿se puede abusar de la ingesta de sal? La respuesta es no, y en este artículo te contaremos el por qué.

Nuestro organismo requiere de un equilibrio entre la sal y el agua. Por ello, cuando comemos algo salada, inmediatamente sentimos la sensación de sed y debemos beber líquido. Si el exceso de sal no es eliminado, es posible que el cuerpo sufra consecuencias negativas como problemas renales.

Esto se debe a que al haber una gran cantidad de sal en el organismo, se produce una retención de líquido para mantener el equilibrio entre sal y agua, lo que puede producir edemas (hinchazón) en algunas partes del cuerpo y problemas en la piel como puritos y erupciones.

Por lo general, cuando hay problemas renales y cardíacos por un exceso de sal, en principio se hinchan los tobillos y luego las piernas, los muslos y el abdomen.

Si bien el organismo tiende a eliminar el exceso de sal a través de varios mecanismos como la orina y la sudoración, puede que la búsqueda de este equilibrio entre la sal y el agua falle. Allí radica la importancia de controlar la ingesta de sal y de consultar al médico cuáles son las cantidades recomendadas, las cuales dependerán de cada persona en particular.

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