El riesgo de tromboembolismo venoso afecta a uno de cada cinco pacientes con la enfermedad. Sanofi ha hecho públicos los resultados de un estudio que demuestran que la administración de semuloparina a pacientes enfermos de cáncer que inician quimioterapia reduce significativamente, en un 64%, el riesgo de presentar la variable combinada de trombosis venosa profunda sintomática, embolia pulmonar no fatal o muerte asociada a un tromboembolismo venoso.

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Este componente redujo el riesgo de este tipo de coágulos sanguíneos sin que aumentara la incidencia de hemorragias graves respecto al placebo.

Los coágulos sanguíneos en las venas profundas pueden desplazarse y llegar a bloquear el flujo sanguíneo en los vasos sanguíneos del pulmón. El TEV afecta a uno de cada cinco pacientes. El inicio de la quimioterapia aumenta este riesgo en más de un 60%.

“Actualmente no existe ningún tratamiento aprobado para prevenir el riego de tromboembolismo venoso en pacientes oncológicos que inician quimioterapia”, ha declarado Giancarlo Agnelli, profesor de medicina interna en la Universidad de Perugia, Italia, e investigador principal del estudio.

En el estudio internacional aleatorizado de fase III SAVE-ONCO han participado 3.212 pacientes con un tumor sólido localmente avanzado o con metástasis (cáncer de pulmón, colon-recto, estómago, ovarios, páncreas o vesícula) que iniciaban un régimen de quimioterapia. Se administró a los pacientes una dosis diaria por vía subcutánea de 20 mg de semuloparina o de placebo durante un mínimo de tres meses o hasta que se modificara el régimen de quimioterapia. La variable principal del estudio era la combinada de trombosis venosa profunda sintomática, embolia pulmonar no fatal y muerte asociada a un tromboembolismo venoso.

 

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