Los expertos advierten que los médicos no deben olvidarse de la salud física de las personas con serias enfermedades mentales que toman medicinas anti psicóticas.
Los autores del artículo notaron que los pacientes con enfermedades mentales severas viven un promedio de 16 años menos que las personas de la población general. La enfermedad cardíaca, y no el suicidio, es la causa mayor de muerte en estos pacientes y las medicinas anti psicóticas son un factor de riesgo.

Un estudio publicado recientemente halló que los pacientes que toman medicinas anti psicóticas tenían un aumento de 5 a 6 kilos de peso entre las 6 y 8 semanas después de empezar el tratamiento.
La combinación de los efectos colaterales de estas medicinas más una dieta pobre, inactividad física, altas tasas de fumadores y otros factores de riesgo asociados con la enfermedad, en conjunto con una privación socioeconómica, tienen efectos devastadores en la salud cardiometabólica.

La responsabilidad de salvaguardar la salud física de los pacientes con serias enfermedades mentales suele recaer sobre los proveedores de atención médica primaria, pero los equipos para la salud mental necesitan tomar un rol activo en este cuidado.

Los investigadores y profesionales concluyeron que las medicinas anti psicóticas son un claro riesgo para la salud cardiometabólica. Este riesgo es, con demasiada frecuencia, uno necesario. Pero el intercambio entre salud mental y salud física es algo que los pacientes no se debrían ver forzados a hacer. Esta dicotomía mente-cuerpo se encuentra fuera de tiempo y es peligrosa. El precio por la salud mental no debe implicar una vida de enfermedad física.

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