La gran clasificación en el mundo de las carnes es aquella que divide a estos alimentos en carnes rojas y blancas. Las primeras incluirían carne vacuna, de cordero o de buey, mientras que entre las segundas se encuentran carnes de cerdo, de pescado, pollo, pavo u otras aves.

La notable diferencia entre éstas es el color que se debe a la mayor o menor presencia de mioglobina. Ésta sustancia es la que también describe la presencia de purinas, sustancias que en el organismo se descomponen a ácido úrico y que en exceso, resulta perjudicial para la salud. Las carnes rojas son las que contienen en mayor proporción este tipo de sustancias que también demandan un mayor trabajo digestivo.

Por otro lado, siempre se cree que son mejores las carnes blancas porque éstas son más ligeras, sin embargo, la presencia de grasas y calorías depende mucho del corte y tipo de carne. Por ejemplo, una carne de ternera derivada del lomo es bien magra y mucho más pobre en grasas y calorías que un ala de pollo con piel. Asimismo, ésta última presa puede tener más colesterol que la anterior.

En lo que respecta al pescado, la cuestión es bastante diferente, porque hay también pescados blancos con menor proporción de grasas y pescados azules con mayor aporte de este macronutriente, pero las grasas del pescado no son iguales que las grasas del pollo o de un vacuno. En el pollo y las carnes vacunas abundan las grasas saturadas por sobre las insaturadas, mientras que en el pescado, es mayor la proporción de ácidos grasos insaturados beneficiosos para la salud, sobre todo, Omega 3.

En el cerdo, sucede algo parecido, la forma de alimentación de los porcinos y la calidad de la misma ha cambiado y por ello, en la actualidad se cuenta con carne de cerdo con mejores grasas para el organismo.

1 comentario

  1. Edela Cardoso

    12 Agosto, 2012 a 2:25

    Gracias por tan grandiosa informacion!

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