El tabaco y las bebidas alcohólicas contienen substancias, cuya estructura recuerda a la de las endorfinas. Por esta razón, las personas que se someten a una cura de tabaquismo, deben realizar algo de ejercicio físico.

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Lo mismo ocurre con las personas depresivas, que de esta forma pueden aumentar la segregación  de endorfinas, hasta cinco veces más de lo que marcan los niveles normales. Evidentemente, se plantea la cuestión de los efectos de una segregación tan importante.

Los resultados extremos, como las náuseas, los vómitos, las sensaciones de vértigo, son raras. Lo mismo ocurre con los estados de nervios que provocan dificultades para conciliar el sueño. En ese mismo orden lógico de cosas, la práctica de un esfuerzo físico frecuente debe excluirse antes de irse a la cama, para que las endorfinas liberadas en cantidad no provoquen una euforia exagerada, que impida la inducción al sueño.

Por el contrario, en cantidades bien dosificadas, estas actividades pueden ayudar a segregar justo la cantidad de endorfinas que necesita el organismo, para que estas puedan desempeñar su papel para la relajación y la inducción al sueño.

Finalmente, existe una actividad muy recomendada para aumentar la segregación de endorfinas: la risa. Si el hecho de reírse a carcajadas tiene una serie de repercusiones en la frecuencia cardíaca y respiratoria, si atenúa las sensaciones de dolor, no es algo meramente fortuito.

Simplemente, es que riéndose, se excitan las zonas del cerebro capaces de liberar las endorfinas. Por esta razón, algunas unidades de tratamiento ponen en marcha talleres de risoterapia. Con esta metodología se facilita al organismo una serie de instrumentos para combatir el dolor, y esto gracias a la segregación fluida de endorfinas.

1 comentario

  1. Sebas Catalano Lauria

    21 noviembre, 2014 a 14:10

    Gracias,me hes de gran ayuda esta página.

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