El estrés es una de las peores emociones que puede experimentar un ser humano cuando se produce durante un tiempo prolongado. Lo cierto es que para afrontar el estrés lo primero que tiene que hacer el sujeto es tomar conciencia de que le pasa algo, de que no se encuentra bien y tiene que cambiar un hábito en su pensamiento.

Ser-positivo

De hecho, el estrés también surge como consecuencia del pensamiento negativo. Por ejemplo, es habitual que en las grandes ciudades, los trabajadores tengan que hacer frente a largas horas de interminables atascos para llegar a la oficina. Durante ese tiempo, la persona se siente irritada puesto que le gustaría evitar una situación que considera inútil e innecesaria.

Pues bien, los estudios realizados en psicología muestran que cuando una persona aprende a generarse a sí misma expectativas positivas sobre una situación en concreto aprende a vivir mejor. ¿Qué quiere decir este aspecto? Por ejemplo, en el caso de la situación que hemos descrito anteriormente, cuando una persona se encuentra en medio de un atasco debe pensar en el baño relajante que se dará al llegar a casa, en la música que escuchará cuando esté descansada o en el excelente plan del fin de semana. Se trata de aprovechar el tiempo vital en energía positiva y evitar cualquier signo de negatividad.

A nivel físico, resulta fascinante pensar que el cerebro envía de forma inmediata algunas sustancias neurotransmisoras que generan la sensación de bienestar en el cuerpo. Por otra parte, también es un excelente ejercicio para realizar cada noche antes de ir a dormir, especialmente, si hemos tenido un día de duro trabajo y de nerviosismo puesto que de esta forma reforzaremos el efecto relajante del sueño.

El placer de cualquier idea agradable reduce todo efecto de estrés en el ser humano que quiere vivir de forma plena.

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