Las personas adictas a la heroína suelen tener una mayor sensibilidad al dolor, y esta sensibilidad no disminuye en el transcurso del tratamiento con metadona u otros opioides, según resalta una investigación reciente.

La heroína es una sustancia natural extraída de la vaina de la adormidera asiática también conocida como opio, es un derivado de la morfina que se produce también mediante procedimientos químicos relativamente sencillos y por lo general, tiene la apariencia de un polvo blanco o marrón.

Investigadores de la Universidad de California, en la ciudad de Los Ángeles, trataron de determinar cómo una mayor sensibilidad al dolor (también llamada hiperalgesia) podría cambiar a medida que un adicto a la heroína transcurre de la etapa del abuso de drogas a la estabilización y, finalmente, al mantenimiento de un tratamiento para el dolor con opiáceos como la metadona o la buprenorfina.

Los investigadores evaluaron la respuesta al dolor de 82 adictos a la heroína que buscaron tratamiento y se les otorgo o bien metadona o buprenorfina. Las respuestas de los adictos al dolor fueron comparados con las de aquellas personas que no consumían drogas.
Las respuestas al dolor en ambos grupos se midieron utilizando la estimulación eléctrica y la prueba compresora con frío, en la cual se coloca una mano en agua helada.
Los resultados no mostraron cambios significativos en la respuesta al dolor entre los adictos a la heroína que tomaron metadona o buprenorfina para el tratamiento de mantenimiento.

Los médicos necesitan ser conscientes de la sensibilidad al dolor inducida por opioides asociada con la adicción en pacientes prescritos con opiodes, así como aquellos que toman los medicamentos de manera ilegal, según el estudio.

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