Según una nueva investigación, las personas arrogantes son menos propensas a ofrecer ayuda que las personas humildes a quienes la necesitan.
Aunque ciertos factores personales e influencias exteriores pueden jugar un papel, la humildad es el mayor factor que influye en cuanto a si una persona decide brindar ayuda o no a alguien que puede necesitarla.

Los hallazgos son sorprendentes porque en casi 30 años de investigación sobre la conducta de quienes ayudan, pocos estudios habían demostrado los efectos de la personalidad sobre las variables en cuanto a ayudar.
El otro único rasgo de la personalidad que ha mostrado cualquier efecto es la agradabilidad, pero se halló que la humildad de una persona predice su énfasis a ayudar más que nada.

Los investigadores indicaron que la humildad es una cualidad positiva con beneficios potenciales. Mientras que varios factores influyen sobre si la persona se ofrecerá como voluntaria para ayudar a un compañero que lo necesita, parece ser que las personas humildes, en general, son más propensas a ayudar que otros individuos que son egocéntricos o consentidos.

Los investigadores condujeron tres estudios separados que involucraban estudiantes universitarios.
Los descubrimientos aquí muestran que los rasgos de humildad, poco estudiados hasta el momento, predicen los niveles de ayuda que una persona tiende a ofrecer. Pasos siguientes importantes serán descubrir si la humildad es una cualidad que puede ser cultivada y si esta es beneficiosa en otros contextos, como avances médicos y científicos o en el desarrollo del liderazgo.

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