Estudios anteriores han sugerido que cuando los niños se hablan a sí mismos ayudan a guiar su comportamiento. Por ejemplo, los niños podrán hablarse mientras atan sus zapatos para ayudarse a recordar cómo se hace. Los autores del nuevo estudio se propusieron determinar si lo mismo era cierto para los adultos.

En el experimento, a los participantes adultos se les mostraron 20 imágenes de diferentes objetos y se les pidió que encontraran uno de ellos (por ejemplo, un tarro de mantequilla de maní en un estante del supermercado, o una barra de mantequilla en la nevera). En algunas pruebas, solo veían una etiqueta que informaba lo que tenían que encontrar.
En otras pruebas, a los participantes se les pidió localizar el objeto de nuevo. Esta vez, sin embargo, fueron instruidos para decirse el nombre del objeto a sí mismos. El estudio reveló que al hablar con ellos mismos, los participantes encontraron los objetos con mayor rapidez.

En un segundo experimento, los participantes completaron una tarea de compra virtual. Se les mostró fotos de objetos que se encuentran comúnmente en los supermercados y se les pidió identificarlos cada vez que aparecían. Una vez más, los investigadores encontraron que diciéndose a sí mismos el nombre de objetos familiares, eran a menudo capaces de encontrarlos más rápido.

Los autores del estudio concluyeron en su informe, sin embargo, que aunque los resultados actuales proporcionan evidencia de que el discurso auto-dirigido afecta en algún aspecto el proceso de búsqueda visual, no hay evidencia en la actualidad que afecte la eficiencia de localizar el objetivo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *