El mismo tipo de daño cerebral en atletas que sufren conmociones cerebrales repetidas se produce también en soldados expuestos a explosiones de gran tamaño, indicó un nuevo estudio.

En el estudio, los investigadores de la Universidad de Boston y del Veterans Affairs Boston Healthcare System analizaron el tejido cerebral de cuatro militares estadounidenses que se sabía que habían estado cerca de explosiones.
Los resultados mostraron que la exposición a una sola explosión – equivalente a la fuerza de un típico artefacto explosivo improvisado (IED) – resulta en una encefalopatía traumática crónica y discapacidades del cerebro a largo plazo asociadas con la enfermedad.

La encefalopatía traumática crónica, un trastorno cerebral progresivo que sólo se puede diagnosticar después de la muerte, ha sido reportada en los atletas con varias contusiones.
La encefalopatía traumática crónica y las lesiones traumáticas cerebrales comparten características comunes, incluyendo los síntomas psiquiátricos y los problemas de memoria y aprendizaje a largo.

La lesión cerebral traumática puede ocurrir en personas expuestas a explosiones y puede afectar a un 20 por ciento de los 2,3 millones militares estadounidenses desplegados en Irak y Afganistán desde 2001, según los investigadores.
Los investigadores también concluyeron que el viento explosivo, y no la onda de choque, de una explosión de IED lleva a una lesión cerebral traumática y sus consecuencias a largo plazo, como la encefalopatía traumática crónica.
Las explosiones conducen a cambios drásticos en la presión en el aire alrededor de la explosión. Además de las lesiones causadas por los escombros y la metralla, la fuerza de la propia explosión puede dar lugar a lesiones devastadoras.

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