La esperanza de vida es una cuestión que muchos adultos mayores discapacitados por diferentes condiciones de salud desean hablar con sus médicos pero muy pocos llevan a cabo esa conversación.
Un estudio realizado incluyó 60 pacientes ancianos con una edad promedio de 78 años que padecían múltiples enfermedades y discapacidades y vivían en geriátricos. Ninguno de ellos había sido, sin embargo, diagnosticado con alguna enfermedad terminal.

Las entrevistas con los pacientes revelaron que el 75 por ciento de ellos querría tener una conversación sobre su pronóstico si su médico creyera que tiene menos de un año de vida, mientras que el 65 por ciento agradecería dicho diálogo si tuvieran menos de 5 años por vivir.
Sin embargo, tan sólo el 60 por ciento de los pacientes reportó haber tenido tal conversación con su médico.

Querer prepararse para la muerte, aprovechar el tiempo que queda al máximo y tomar decisiones médicas o de vida fueron las razones más comunes que tenían los pacientes para querer tener este conocimiento sobre su pronóstico de vida.

Según comenta el autor líder del estudio, cuando los fisiatras traen a colación el tema del pronóstico de vida, usualmente se cree que se trata de un problema de salud, pero para una persona que se encuentra en el ocaso de su vida, la conversación tiene un significado mucho mayor.
Además afirma que los médicos han logrado un gran avance en cuanto a la manera de comunicarse con los pacientes con distintas patologías como el cáncer, y debería suceder lo mismo en estos casos.

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