El poder limpiador y regenerador de la arcilla es conocido desde la antigüedad, y es una sana alternativa para el tratamiento de la piel.

La ventaja de la mascarilla de arcilla es que puede mezclarse con las plantas o ingredientes necesarios para conseguir el efecto deseado.

Los únicos requisitos para hacerse una mascarilla en casa son tener tiempo para la preparación y para la exposición, por lo que puede constituir un buen tratamiento de belleza para el fin de semana,  aplicándola mientras se descansa o se toma un baño relajante.

Acción terapéutica de la arcilla

La naturaleza de este tipo de tierras es de propiedades complejas, que se resumen en dos fases fundamentales.

Por un lado su capacidad de absorción facilita la limpieza de la epidermis, mientras que por otro le transfiere sales minerales que la nutren en profundidad.

Su efecto depurativo se mantiene durante varios días.

Su permeabilidad permite la oxigenación de la piel.

Puede mezclarse con aromas, plantas, infusiones, aceites esenciales, etc…

 

Preparación

Lo mejor es adquirirla en polvo, ya sea blanca, roja o verde, y añadirle los productos deseados.

La base puede ser de agua, con lo que conseguimos una consistencia grumosa que se irá secando poco a poco sobre la piel, o de aceite, con lo que conseguimos una consistencia elástica.

Para lograr un beneficio completo el tiempo de exposición deberá ser de una hora más o menos, aplicando una capa de medio centímetro, que se irá reduciendo con el tiempo.

 

Según el tipo de piel

Piel seca: Pueden añadirse purés de aguacate, melocotón, pera o miel.

Piel normal: puede añadirse levadura de cerveza, zanahoria, pepino, yogur o miel.

Piel grasa: levadura de cerveza, huevo, pepino, yogur o limón.

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